sábado, 3 de octubre de 2020

El Olvido del Amor

 


Así como todo bebé tiene derecho a ser amado por sus padres y a la disposición empática de los demás, niños, adolescentes, adultos y adultos mayores, todos tienen derecho a semejante disposición de parte del Otro.

Se habla mucho del RESPETO en todos los debates o discursos políticos, en las agendas y proyectos sociales y educativos, pero no nos hemos percatado de que el verdadero respeto NO NACE POR CONSIGNA, sino que se inserta en el desarrollo emocional de la subjetividad en la cual se enclava el surgimiento de la Ley. El respeto hace que yo me aproxime al Otro con apertura valorativa, SÓLO si he aprendido de la humanidad de los sentimientos a partir de la generosidad empática, que me ha sido dada y que me ha sido enseñada no sólo a través de la palabra sino del VÍNCULO HUMANO vivido en experiencia desde los primeros años. Allí nace la moral inserta en la vida afectiva, moldeada progresivamente por la expresión verbal auténtica.

Me sorprendí gratamente al escuchar la palabra Amor en una pregunta que hizo Mijael Garrido Lecca durante una entrevista en su programa Contacto, sin embargo, esta no fue repetida por su interlocutor.

El profesor Hugo Neyra se ha aproximado a ella en las dos interesantísimas entrevistas que concedió al mismo programa y que fueron realmente pedagógicas, al hacer hincapié en la importancia de los cursos de Humanidades.

Por lo demás, parece que el Amor se ha dejado al mensaje y testimonio mayor de Cristo, dios u hombre, al Maestro Freud o al sentido otorgado en la época hippie de los sesentas. Hay hace tiempo una pandemia de pudor de sentimientos de la cultura machista que confina el Amor, desvalorizándolo, a las canciones románticas y a las experiencias adolescentes, hermosos realces de uno de sus sentidos por cierto.

Nada de lo dicho olvida las antípodas del odio y la agresividad inherentes también a la condición humana. Pero allí está el Amor, término que puede parecer holgado, idealista y/o uniformizante de individuos, grupos y culturas, pero no es ese el sentido, menos en un país multicultural. En NADA tiene el significado aquí: ama a todos por IGUAL.

El afecto permite modelar y modular las ramificaciones del odio y superar la violencia bajo el llamado de una perspectiva humanista.

¿Una Cultura de Amor? Quizás sirve más modestamente este deseo que tanto discurso aprendido sobre corrupción, seguridad ciudadana, conflictos sociales, feminicidio…En nada son unas palabras simplificadoras a tanta temática compleja.

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